
Zumos
Hoy en día, estas bebidas se han convertido prácticamente en una moda; las encontramos en blogs de comida saludable, veggie, restaurantes e incluso supermercados. Pero para sacarles el máximo partido, primero debemos entender qué estamos tomando.
¿Zumo, Batido o Smoothie? Aprende a diferenciarlos
Es común confundirlos, pero cada uno tiene características y beneficios distintos:
ZUMO: Es el líquido extraído de frutas o verduras (generalmente con exprimidor o sacajugos).
Características: No tiene pulpa ni fibra.
Beneficios: Aporta enzimas, minerales, vitaminas y fitonutrientes de absorción rápida. Da una pausa al sistema digestivo.
Ojo: Al no tener fibra, tienden a aumentar los niveles de insulina más rápido. Privilegia verduras bajas en carbohidratos si tienes resistencia a la insulina o diabetes.
BATIDO: Predominan los elementos sólidos sobre los líquidos.
Características: Se hacen con la fruta/verdura entera, incluyendo la pulpa. Son más espesos.
Beneficios: La fibra ayuda a eliminar toxinas, equilibra el azúcar en sangre y genera mayor saciedad y energía.
SMOOTHIE: Muy similar al batido, pero con una regla de oro.
Características: Debe tener un elemento congelado, ya sea helado, yogur congelado o la fruta misma congelada.
La fórmula del "Batido Ideal"
Para obtener todas las propiedades sin riesgos (como el exceso de azúcar de la fruta), sigue estas reglas de oro:
La Proporción Perfecta: La mezcla ideal debe ser 30% fruta y 70% verduras.
Elige Verde: Prioriza hojas como kale, espinaca y vegetales ricos en agua como pepino y apio. Las hojas aportan clorofila (desintoxicante), aminoácidos y Omega 3.
Mantén la Cáscara: Utiliza frutas y verduras crudas y con piel para maximizar la fibra y nutrientes.
Cero Aditivos: No incorpores azúcar ni endulzantes. Evita mezclarlos con lácteos, cereales o masas para facilitar la digestión.
¿Cuándo y cómo tomarlos?
En ayunas: Lo ideal es comenzar el día con un vaso de agua con limón para alcalinizar el pH, o incorporar uno de estos batidos.
Solos: No los combines con otras comidas. Al ser de digestión rápida, si se mezclan con alimentos lentos pueden fermentar en el estómago.
Lentamente: Tómalos despacio para evitar molestias gastrointestinales.
Potenciadores: Puedes agregar jengibre y cúrcuma, excelentes antibióticos naturales.
Nota sobre hidratación: Recuerda que somos 80% agua. Sin una hidratación adecuada, el cuerpo no puede transportar nutrientes, regular la temperatura ni depurar toxinas a través de los riñones. Si no te gusta el agua sola, ¡prueba las aguas saborizadas con frutas o hierbas!
Recetas Detox para empezar
Aquí tienes dos opciones sencillas para incorporar estos hábitos a tu vida.
1. Zumo Verde (Ideal para depurar)
Rinde: 1 vaso
Ingredientes:
¼ de pepino
1 tallo de apio
¼ de naranja
Preparación:
Lavar bien las frutas y verduras.
Cortar en trozos pequeños.
Si tienes extractor, pásalos directamente. Si usas licuadora: procesa todo (agrega un poco de agua si es necesario) y luego cuela la mezcla para separar el jugo de la fibra.
Beber inmediatamente.
2. Batido Verde (Ideal para saciedad)
Rinde: 1 vaso grande
Ingredientes:
1 hoja de kale
1 manojo de espinaca
½ manzana
1 ramita de apio
1 vaso de agua
Preparación:
Lavar frutas y verduras.
Cortar en trozos para facilitar el licuado.
Agregar todo a la batidora y mezclar hasta que quede homogéneo.
Si está muy espeso, agrega un chorrito más de agua.
Servir y tomar (sin colar, para aprovechar la fibra).
Recuerda: La mejor manera de evitar toxinas es a través de hábitos saludables integrales: alimentación equilibrada, ejercicio, manejo del estrés y felicidad.